Hay una paz que sólo existe en el momento exacto de llegar a casa.
Seguro que puedes reconocerla… Es esa que se despierta cuando la puerta se cierra suave detrás tuyo, dejando el mundo atrás.
El bolso encuentra su lugar. Tambien tus zapatos. Los pasos ya no necesitan prisa.
Tu casa te recibe. Te abraza con su silencio tibio. Te susurra que puedes soltar el peso del día.
Aquí, sobre esta madera que ya conoce tus pasos, bajo esta luz que sabe cómo acariciarte, respiras profundo y recuerdas:
Esto es tuyo. Este refugio es tuyo.
Estoy en casa.
♥
RZ





